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Los osos pardos se acercan a Oviedo atraídos por las colmenas

osos pardos cerca de colmenas en Oviedo

En los últimos meses, varios osos pardos se han dejado ver a muy poca distancia de Oviedo, merodeando por zonas de monte cada vez más próximas a la ciudad. El motivo principal de este acercamiento no es casual: el incremento de colmenares instalados en áreas forestales periurbanas se ha convertido en un potente imán para estos animales.

El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) lleva más de dos décadas siguiendo la pista de la fauna salvaje en el concejo y ha confirmado que al menos tres ejemplares distintos de oso pardo han sido registrados recientemente en el entorno de la capital asturiana. Lejos de tratarse de un fenómeno aislado, la organización considera que se está consolidando un nuevo escenario de convivencia entre la apicultura de montaña y la presencia del oso en las montañas cantábricas.

Un entorno forestal que favorece a abejas y osos

Según explica FAPAS, el concejo de Oviedo/Uviéu ofrece bosques de hoja caducifolia de gran calidad en su cinturón periurbano, que proporcionan refugio y alimento a los plantígrados durante buena parte del año. Estos mismos bosques, en expansión en las últimas décadas, han sido aprovechados por los apicultores para instalar colmenas en enclaves donde abunda el polen y el néctar.

El resultado es que las abejas producen mieles naturales de alta calidad gracias a la diversidad vegetal de estos montes, pero, al mismo tiempo, las colmenas se convierten en un recurso muy apetecible para los osos. Igual que ha ocurrido con los jabalíes, cada vez más presentes en áreas de extrarradio, los osos no rehúyen ya los espacios próximos a núcleos habitados si encuentran alimento disponible.

Desde la asociación conservacionista subrayan que Asturias es una región con recursos naturales de primer nivel repartidos por casi todo el territorio, con la salvedad de las zonas urbanas e industriales más densas. Esta continuidad de hábitats permite que los plantígrados se muevan con relativa facilidad por los valles y laderas cercanas a Oviedo sin necesidad de internarse en áreas muy remotas.

Las cámaras automáticas que FAPAS mantiene en colaboración con el Ayuntamiento de Oviedo han captado recientemente tres osos pardos distintos en entornos rurales del concejo. Para la organización, no se trata de una rareza: llevan más de 20 años identificando osos en la zona, aunque sí detectan cambios claros en la manera en que utilizan el territorio.

En los inicios de estos seguimientos, los osos bajaban sobre todo a los fondos de los valles ovetenses para alimentarse de las primeras cerezas maduras al comienzo de la temporada. Ahora, en cambio, permanecen más meses en los alrededores, atraídos por el creciente número de colmenares instalados dentro del bosque, que les garantizan una fuente de alimento concentrada y relativamente fácil de localizar.

Las colmenas como nuevo foco de conflicto potencial

El auge de la apicultura en las montañas cantábricas y en el área de Oviedo ha generado un escenario en el que colmenas y osos coinciden cada vez más. Aunque la presencia del plantígrado es un síntoma de buena salud del ecosistema, los daños sobre los colmenares preocupan a los apicultores, que ven peligrar una actividad económica en expansión.

FAPAS admite que los ataques a colmenares pueden desembocar en tensiones, pero recalca que el conflicto se puede minimizar con medidas preventivas adecuadas. La instalación de cierres de protección eficaces y la reestructuración de los emplazamientos de las colmenas son, a su juicio, las herramientas más útiles para compatibilizar la conservación del oso con la apicultura de montaña.

En muchos casos, los colmenares dañados se encuentran en zonas que necesitan una reorganización completa: replantear la distribución de las colmenas, estudiar por dónde se accede con vehículos, mejorar los caminos y facilitar el manejo futuro. Estas actuaciones no siempre se pueden ejecutar de un día para otro, por lo que a menudo se trabaja por fases, combinando traslados temporales con nuevas infraestructuras de protección.

La asociación conservacionista insiste en que la clave pasa por anticiparse a los ataques en las áreas donde ya se sabe que los osos se mueven con frecuencia. De este modo, se reducen las pérdidas económicas y se evitan reacciones negativas hacia una especie protegida cuyo regreso y expansión son fruto de años de esfuerzos de conservación.

Al mismo tiempo, FAPAS recuerda que buena parte de la ciudadanía ovetense desconoce que el oso pardo habita tan cerca de la ciudad. La organización considera necesario reforzar la información pública para que la sociedad entienda por qué estos animales se acercan a los colmenares y qué medidas se están tomando para evitar problemas.

El proyecto de apoyo a la apicultura de montaña en zonas oseras

Para dar respuesta a esta nueva realidad en el entorno de Oviedo y en otras áreas de la Cordillera Cantábrica, FAPAS ha puesto en marcha un proyecto específico de Apoyo a la Apicultura de Montaña en zonas oseras. El objetivo principal es ofrecer asistencia técnica y material a los apicultores que trabajan en territorios frecuentados por osos.

Cuando se produce un ataque, el procedimiento es claro: el apicultor avisa a FAPAS el mismo día en que detecta los daños y, a partir de ahí, se activa un protocolo de intervención. Técnicos de la organización se desplazan al colmenar afectado para valorar in situ qué tipo de cierre de protección es el más adecuado y cómo debe reconfigurarse el asentamiento.

En esta primera quincena de mayo ya se ha protegido un primer colmenar que había sido atacado por un oso en el entorno de Oviedo. Los especialistas han diseñado y ejecutado un sistema de cierre destinado a impedir que el plantígrado pueda volver a acceder a las colmenas, reforzando al mismo tiempo la seguridad del asentamiento a medio plazo.

En los últimos días, FAPAS ha visitado también otro colmenar en las inmediaciones de Trubia que ha sufrido la visita de un oso. En este caso, mientras se preparan las medidas de protección definitivas, el apicultor se ha visto obligado a trasladar temporalmente sus colmenas a otro emplazamiento construido y acondicionado por la entidad conservacionista, con la idea de evitar nuevos daños.

La organización destaca que estas intervenciones permiten compatibilizar la expansión de la apicultura de montaña con la consolidación de las poblaciones de oso pardo. Las mieles producidas en estas zonas, de gran calidad por la riqueza floral de los bosques cantábricos, suponen una oportunidad económica para el medio rural, siempre que se garantice una convivencia razonable con la fauna salvaje.

Oviedo, un ejemplo de convivencia entre ciudad, bosque y oso pardo

La experiencia acumulada por FAPAS en el concejo de Oviedo muestra que la presencia del oso pardo cerca de una capital de provincia no es incompatible con la actividad humana, siempre que se planifiquen adecuadamente los usos del territorio. El incremento de bosques en las áreas periurbanas ha generado un entorno singular en el que conviven zonas urbanas, apicultura y fauna de alto valor ecológico.

Lejos de tratarse de un comportamiento anómalo, los expertos consideran que los osos están aprovechando los recursos disponibles en un paisaje en transformación. El desplazamiento desde las cerezas de los valles hacia las colmenas del interior del bosque ilustra cómo los animales ajustan sus hábitos a la oferta de alimento, con implicaciones directas para las actividades humanas que comparten ese espacio.

En este contexto, Oviedo se ha convertido en un laboratorio a cielo abierto sobre cómo gestionar la relación entre una especie emblemática protegida y un sector económico en auge. Las medidas que se están probando en los montes del concejo —cierres de alta eficacia, rediseño de colmenares, apoyo técnico a los apicultores— pueden servir de referencia para otros territorios de España y de Europa donde la apicultura y las poblaciones de oso se solapan cada vez más.

La coordinación entre administraciones locales, organizaciones conservacionistas y profesionales del campo resulta esencial para evitar que los daños puntuales se conviertan en un problema estructural. De ahí que FAPAS insista en la importancia de mantener un diálogo constante con los apicultores, que son quienes sufren de primera mano las consecuencias de la presencia del oso junto a las colmenas.

La situación actual en torno a Oviedo refleja, en definitiva, un equilibrio delicado pero posible: por un lado, bosques periurbanos en buen estado que permiten la recuperación de una especie tan simbólica como el oso pardo; por otro, una apicultura de montaña en crecimiento, apoyada en la excelente calidad de las mieles naturales de la zona. El reto pasa por consolidar ese equilibrio mediante soluciones prácticas que reduzcan los conflictos y permitan que tanto la fauna salvaje como las actividades tradicionales del medio rural sigan teniendo futuro en las montañas cantábricas.


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