20 cosas que hacer en Lucerna en invierno y en Navidad
Habíamos viajado a Suiza unas cuantas veces, pero nunca en invierno. La verdad es que, como buenos “sureños” de Europa, el frío nos daba un poco de respeto y pensábamos que el invierno suizo era solo para esquiadores… que no es precisamente lo nuestro. Pero vimos unas fotos de Lucerna en invierno, nos entró el gusanillo y decidimos probar. Y oye, bendita decisión.

En invierno la ciudad está llena de planes. Nosotros estuvimos en Lucerna en Navidad y disfrutamos muchísimo de sus mercadillos, pero también hay un festival de luces en enero y el carnaval es todo un acontecimiento. Aunque no viajes en fechas concretas, la temporada invernal en Lucerna y sus alrededores da muchísimo de sí. Te lo vamos a demostrar con nuestras 20 cosas que hacer en Lucerna en invierno.
Patinar sobre hielo, caminar por montañas nevadas, asomarte a miradores desde los que admirar un gran mar de nubes, visitar museos de lo más curioso o comer fondue y raclette como si no hubiera un mañana… Ya verás que hay un montón de cosas que hacer en Lucerna en Navidad y en invierno para todos los gustos.
1. Lucerna en Navidad: pasear por mercadillos y patinar sobre hielo
Cualquier listado que se respete de cosas que hacer en Lucerna en Navidad tiene que empezar con una visita a sus mercadillos navideños. En la ciudad hay tres “clásicos”: en la Franziskanerplatz, en Inseliquai y en Europaplatz, este último alrededor de una pista de hielo. Al otro lado del río, también hay uno de artesanía en la Weinmarkt y, a veces, uno con puestos internacionales en la Kapellplatz. Están desde finales de noviembre hasta justo antes de Navidad.


Glühwein, o sea, vino caliente –para los que no bebemos, también hay chocolate caliente–, y todo tipo de delicias, desde churros –sí, a los suizos les van mucho los churros– hasta raclette pasando por gofres, salchichas o castañas asadas. Todo calentito, para que te olvides del frío. Además de las artesanías, siempre puedes comprarte un gorro, una bufanda o un jersey para entrar más aún en calor…
2. Asomarte a un mercadillo navideño desde lo alto de una joya contemporánea
El KKL Luzern —el Centro de Congresos y Cultura de Lucerna—, diseñado por Jean Nouvel, lleva desde finales del siglo XX dándole el toque más contemporáneo a la orilla del Lago de los Cuatro Cantones. Además, tiene un encanto especial en Navidad gracias a su iluminación.


Dentro puedes asistir a un concierto, visitar su museo de arte o sentarte a comer en alguno de sus restaurantes –desde Lucide, uno de los cinco restaurantes con estrella Michelin de Lucerna, hasta el mucho más informal Le Piaf-Deli Cafébar–. O simplemente entrar para admirar el edificio de cerca y disfrutar de las vistas del mercadillo de la Europaplatz desde arriba.
3. Vivir el carnaval y otros eventos de Lucerna en invierno
Lucerna en invierno es mucho más que Navidad. Hay, al menos, otras dos temporadas “frías” del año que merecen una visita por sí solas.
Una es la del LiLu Light Festival Lucerne, un festival de arte y luz en el que artistas de todo el mundo transforman calles, plazas y monumentos del casco antiguo de Lucerna y los alrededores del lago en un auténtico museo al aire libre, lleno de instalaciones luminosas y espectáculos de luz. Se celebra a mediados de enero.
Pero si hay un gran protagonista del invierno en Lucerna es el carnaval. Bueno, “del invierno” o no… Porque es tan importante que lo han apodado “la quinta estación del año”. Y no es para menos: el carnaval de Lucerna es, junto con el de Basilea, uno de los más grandes y populares de Suiza. Las máscaras tradicionales del Hermano Fritschi y su familia, los ritmos de las Guggenmusigen, el desfile nocturno del Monstercorso con sus carrozas gigantes y disfraces imposibles… El centro histórico se transforma durante varios días en una fiesta continua. Aquí tienes toda la información.
Nosotros, de momento, no hemos estado en ninguna de estas dos épocas, pero las tenemos marcadas en la lista de pendientes.
4. Explorar uno de los cascos históricos más bonitos de Suiza en temporada baja
Si lo tuyo son la fiesta y el ambiente, el carnaval es tu momento. Pero si prefieres descubrir las ciudades con calma, sin multitudes y a otro ritmo, el resto del invierno en Lucerna es tu gran aliado. Puedes hacerlo por tu cuenta o con una visita guiada.


Incluso diciembre, entre el puente de la Inmaculada y la Navidad, es sorprendentemente tranquilo. Podrás disfrutar de los mercadillos y del casco histórico sin agobios. Sin los turistas del verano, las calles se llenan sobre todo de lucerneses.


Y si, además, el día está despejado, hay premio: las vistas del Pilatus nevado al fondo del Kapellbrücke. ¿Qué más se puede pedir? Bueno, que también el puente y los tejados del casco histórico estén cubiertos de nieve. Postal asegurada.
5. Comerte una (o unas cuantas) fondue y probar el plato típico de Lucerna
¿Otra cosa que hacer en Lucerna en invierno? Por supuesto: comerte una fondue de queso. El plato más emblemático de Suiza está rico todo el año, pero el calorcito del fuego en la piel y del queso en el estómago se agradecen aún más cuando fuera hace frío. Si los quesos no son lo tuyo, también puedes probar fondues de ternera, pollo o… chocolate. ¿Dónde comer fondue en Lucerna? Te recomendamos tres sitios: la Fondue du Pont, el Restaurant Fritschi y el Bündnerland Luzern.


Más allá de la fondue o de otros clásicos suizos como la raclette o el rösti, en Lucerna hay un plato local que no puedes perderte: el Luzerner Chügelipastete. Este pastel de hojaldre relleno de carne de ternera y setas está para chuparse los dedos. Lo encontrarás en el Restaurant Fritschi o en la Burgerstube, uno de los restaurantes del Hotel Wilden Mann.
6. Navegar por el Lago de los Cuatro Cantones… ¡y seguir comiendo!
Navegar por el Lago de los Cuatro Cantones es un gran clásico de los listados de cosas que hacer en Lucerna en cualquier época del año. Además de ser un medio de transporte hacia Weggis o Vitznau y, desde allí, al Rigi, las vistas de Lucerna, de los pueblos que rodean el lago y de los Alpes al fondo son imprescindibles.


Si en invierno la niebla decide acompañarte –como nos pasó a nosotros–, siempre puedes darte a la gastronomía: hay barcos que sirven desayuno, brunch, comida… y, solo en invierno, incluso fondue o raclette. En la web de la Compañía de Navegación del Lago de los Cuatro Cantones puedes ver todos los cruceros gastronómicos. Nosotros fuimos a la hora de la comida y probamos, entre otras cosas, un Luzerner Chügelipastete riquísimo.
Los viajes en barco –excluyendo las comidas– están incluidos en el Swiss Travel Pass. Las salidas son desde el muelle 1, frente a la estación central de Lucerna.
7. Refugiarte en el arte de las iglesias y museos de Lucerna
Si el tiempo no acompaña en el exterior, siempre quedarán los interiores. Te recomendamos tres iglesias y tres museos.


Las tres iglesias: la iglesia franciscana –Franziskanerkirche–, con su púlpito y su sillería; la jesuita –Jesuitenkirche–, con su decoración barroca, y la Colegiata de San Leodegar, con el retablo de la Muerte de la Virgen, una de las joyas de Lucerna. Todas con entrada gratuita.


Los tres museos: el Museo de Historia –Historisches Museum–, con sus objetos presentados como en un almacén, con códigos de barras que puedes escanear; la Colección Rosengart –Sammlung Rosengart–, con obras de grandes artistas como Picasso y Klee, y el Bourbaki Panorama, una pintura circular de 112 metros que recrea la retirada del ejército francés hacia Suiza al final de la guerra franco-prusiana en 1871. Todos están incluidos en el Swiss Travel Pass. Además, el edificio donde se conserva el Bourbaki Panorama y su bibliotecas merecen la pena una visita aunque no entres al museo.
8. Saludar al León de Lucerna
Da igual el momento del año en que viajes a Lucerna: aunque esté al aire libre, siempre merece la pena dar un pequeño paseo desde el centro para rendirle homenaje al León de Lucerna. El enorme monumento tallado en la roca conmemora la muerte de centenares de mercenarios de la Guardia Suiza mandados a defender el Palacio de las Tullerías en París durante la Revolución Francesa.


9. Viajar a la Lucerna de la Edad de Hielo
Si estás en Lucerna en invierno y tienes frío… siempre puedes consolarte pensando que hubo una época en la que hacía mucho más frío. Vamos, que estaba todo congelado. Junto al León de Lucerna se encuentra la entrada al Gletschergarten, el Jardín de los Glaciares de Lucerna. También está incluido en el Swiss Travel Pass, así que entramos un poco por curiosidad… ¡y resultó ser una de nuestras visitas favoritas en la ciudad!


El Jardín de los Glaciares nació a finales del siglo XIX, cuando el dueño del terreno se topó con unas formaciones geológicas únicas: unas marmitas de gigante creadas durante la última glaciación. Tuvo la intuición de abrirlo al público justo cuando el turismo comenzaba a despuntar en Lucerna. Hoy sigue abierto con un laberinto de espejos, miradores, un museo y varias sorpresas que no te vamos a desvelar. Solo te diremos que vale, y mucho, la pena, aunque parte del recorrido sea al aire libre y el frío invernal se deje notar.
10. Pasarte horas y horas en el Museo Suizo del Transporte
No hemos incluido el Museo Suizo del Transporte –Verkehrshaus der Schweiz– en el listado genérico de museos de Lucerna porque este megamuseo merece su propio espacio. Tanto como tiempo cuando estás en la ciudad. Un mínimo de tres horas, pero si puedes, dedícale aún más.


Porque no es un museo de transportes cualquiera: puedes meterte en un submarino, pilotar un caza en un simulador, viajar a una estación espacial o subirte a un coche de Fórmula 1 – incluso comprobar cuánto tardas en cambiar los neumáticos–. Hay trenes históricos, tranvías, barcos y juegos y experiencias interactivas para todas las edades que hacen que aprender sobre transporte, ciencia y tecnología sea pura diversión.
El Museo Suizo del Transporte es gratuito solo con la Lucerne Museum Card, con el Swiss Travel Pass hay un 50% de descuento.
Saltaconmiconsejo
Tres consejos. El primero, intenta evitar los fines de semana si puedes, se suele llenar todo el año. El segundo, las actividades/experiencias tienen horario, primero da una vuelta y mira a qué hora son para pasarte a las horas correctas después. Y, el tercero, hay una parte en el exterior y una parte, la de trenes, cerrada pero sin calefacción: si vas en invierno, lleva abrigo, no lo dejes en la taquilla como hicimos unos servidores.
11. Divertirte sin culpa en unos recreativos únicos
En invierno el sol se pone pronto –en diciembre, antes de las 17 h– y, para esa hora, la mayoría de museos ya han cerrado. Además de dar un paseo durante la hora azul, cenar calentito o ir a tomar algo, ¿qué más puedes hacer en Lucerna? Si eres tan friki como nosotros –o incluso un poco más–, tenemos el sitio ideal para ti: el Gameorama.
Es un museo interactivo del juego, aunque de museo tiene muy poco. Aquí encontrarás máquinas de pinball, juegos arcade, consolas clásicas y modernas, juegos de pub y de mesa… Y, lo mejor: no solo los ves, puedes jugar con todo y durante todo el tiempo que quieras. Todas las partidas son ilimitadas, incluidas en la entrada, gratis con el Swiss Travel Pass.
El paraíso de todo friki está en Lucerna, y en esta época del año puedes pasar aquí horas sin remordimientos. Está abierto hasta tarde —hasta las 22 h los fines de semana— y a esa hora, ya hemos dicho que no hay muchos más planes en Lucerna en invierno… Eso sí, tienes que reservar con antelación, se entra con hora.
12. Pillarle el punto romántico a la niebla
No te vamos a mentir. La niebla es la gran amiga de Lucerna en invierno. Es muy probable que des con ella. Pero hay que decir que también le da un punto romántico al casco histórico. No podrás ver el Pilatus ni el cielo azul pero, a cambio, tendrás una postal diferente de la ciudad.


13. Cruzar el mar de nubes hasta la cima del Pilatus o del Rigi
Te guste o no la niebla, te aseguramos que será clave para vivir una de las experiencias más increíbles de viajar a Lucerna en invierno: atravesarla y contemplarla desde las alturas “transformada” en mar de nubes.
Porque sí, al otro lado de esa espesa capa blanca te puede estar esperando el sol. Y la forma más sencilla de descubrirlo es ganando altura: subiendo en el teleférico del Monte Pilatus –aquí tienes horarios y precios– o en el tren cremallera del Rigi –incluido en el Swiss Travel Pass– hasta sus cumbres.


Desde arriba, las nubes cubren por completo Lucerna y su lago, tiñéndose de dorado al amanecer y al atardecer, mientras los picos nevados de los Alpes permanecen allí, tan majestuosos como siempre. Suena bien, ¿no?
14. Después de cruzar el mar de nubes, darle a una raclette
Paisajes espectaculares, sí. Pero como buenos cheese lovers y zampapanes profesionales que somos, nosotros seguimos a lo nuestro: ¡comer!
Si subes en teleférico al Monte Pilatus, antes de llegar a la cima, Pilatus Kulm, te recomendamos hacer una parada “técnica” en Krienseregg.
Primero, para recorrer, si la nieve lo permite, alguna de las rutas de senderismo que salen desde aquí cruzando bosques y turberas bajas –nosotros hicimos la del dragón, el Drachenmoor–, con vistas impresionantes del Pilatus.


Y segundo, y más importante si cabe… para comerte una raclette de las que no se olvidan. La que probamos en el Restaurant Krienseregg, justo al lado de la parada del teleférico, era simplemente brutal: queso local tradicional, ahumado, con ajo, con pimienta y con paprika, derretidos sobre esas patatas asadas tan ricas que… bueno, salivo solo con volver a pensarlo.
15. … o a un rösti con raclette para completar la experiencia gastronómica suiza
Parece que cruzar el mar de nubes no solo regala vistas de 10, sino también comidas suizas de 10. Y es que otro de nuestros restaurantes favoritos de los alrededores de Lucerna se encuentra de camino a otra cima: el Rigi. Hablamos del local situado junto a la estación del tren cremallera de Rigi Staffel, el Restaurant Lok 7.


Las vistas a las montañas desde su terraza son simplemente fabulosas, pero la comida no se queda atrás. Todo lo que probamos estaba riquísimo, aunque hay un claro ganador: el rösti con raclette y bacon.
¿Sabías que…?
Lok 7 es el nombre de una locomotora de vapor histórica de 1873, dos años después del nacimiento –1871– del tren cremallera del Monte Rigi, el más antiguo del mundo. La locomotora original se conserva en el Museo Suizo del Transporte y frente al restaurante hay una reproducción.
16. Dormir en el Monte Pilatus y disfrutar del amanecer sin madrugón
Admirar el mar de nubes desde la cima del Monte Pilatus es sugestivo a cualquier hora del día, pero lo es aún más al atardecer y al amanecer. Y lo bueno es que, en invierno, ni siquiera tienes que madrugar para ver el amanecer: ¡en diciembre amanece después de las 8!


Hay dos contras de subir en invierno. El primero, y más importante, es que no puedes llegar en el famoso tren cremallera del Pilatus, el más empinado del mundo, que sale desde Alpnach, está cerrado en invierno. Tendrás que hacerlo en teleférico desde Kriens, en las afueras de Lucerna. El segundo es que dos de los tres miradores están cerrados, queda abierto únicamente el Oberhaupt. Pero estar rodeados de nieve y casi en soledad no tiene precio.


Considerando los horarios del teleférico, la única manera de disfrutar del amanecer y del atardecer desde el Oberhaupt es quedarse a dormir en el histórico Hotel Pilatus‑Kulm, a 2.132 m sobre el nivel del mar. Inaugurado en 1890, ha recibido desde a la reina Victoria hasta a Richard Wagner. El mix ideal de encanto histórico y unas vistas espectaculares del lago de Lucerna –o del mar de nubes– y los Alpes. Dormir aquí en invierno, acompañados de pocos turistas, es toda una experiencia, lo aseguramos. Ah, y comida riquísima tanto en la cena como en el desayuno. ¡Ay, esos panes y esos quesos suizos!
17. Relajarte en la piscina exterior caliente de Rigi Kaltbad con vistas a los Alpes nevados
Seguimos con experiencias hoteleras con vistas. Tras subir a la cima del Monte Rigi y bajar —en tren cremallera o caminando— hasta el Restaurant Lok 7, toca descender un poco más, hasta la parada de tren de Rigi Kaltbad First.
Desde este punto panorámico puedes disfrutar de la puesta de sol con tu “viejo amigo” el Monte Pilatus enfrente y, abajo, el mar de nubes o el Lago de los Cuatro Cantones, según cómo esté el clima.


Y, en el Hotel Rigi Kaltbad, relajarte en su piscina exterior con agua termal a 35º con vistas a los Alpes. ¿Puede haber algo más mágico en invierno que estar rodeada de nieve mientras me sumergía en agua caliente? El resto del balneario alpino tampoco decepciona: saunas, piscinas de aguas termales y espacios diseñados por Mario Botta, uno de los arquitectos contemporáneos más reconocidos de Suiza. Y, por supuesto, puedes quedarte a dormir en el hotel, seguir disfrutando de las vistas impresionantes, y completar la experiencia con una cena deliciosa y un desayuno aún más espectacular en su restaurante.
Si no te alojas en el hotel, puedes regresar a Lucerna de nuevo en tren cremallera hasta Vitznau o en teleférico hasta Weggis. Desde cualquiera de los dos sitios, solo te queda tomar un barco de vuelta a la ciudad.
18. Alucinar con los últimos rayos de sol del día sobre la nieve del Titlis
El Pilatus y el Rigi se ven perfectamente desde Lucerna… al menos en los días despejados. Pero la montaña a la que los lucernenses van a esquiar en invierno está un poco más lejos. Hablamos del Monte Titlis y, sí, está un poco más lejos, pero tampoco demasiado: unos 40 minutos en tren desde la estación de Lucerna hasta Engelberg, en el cantón de Obwalden.


Allí te espera, cómo no, otro teleférico. El primer tramo, el Titlis Xpress, va de Engelberg a Stand, con parada intermedia en Trübsee. El segundo es el teleférico Rotair, la famosa cabina giratoria de 360° que asciende desde Stand hasta Klein‑Titlis/Titlis Kulm, a 3.020 m sobre el nivel del mar. En la web del Titlis tienes todos los horarios y precios y puedes reservar –muy aconsejable en temporada de esquí, cuando hay grandes colas–.
Desde allí, las vistas en el Titlis Cliff Walk, el puente colgante panorámico más alto de los Alpes, impresionan a cualquier hora, aunque la luz de la tarde las hace aún más bonitas. Eso sí, ¡cuidado con perder el último teleférico de vuelta a Engelberg!
19. Esquiar, conducir una moto de nieve o explorar la cueva de hielo natural del Titlis
Si te gusta esquiar y viajas a Lucerna en invierno, el Titlis es una apuesta segura. Aunque nosotros, que no esquiamos, también lo disfrutamos como niños. ¿Qué más se puede hacer en el Titlis en invierno? Mucho. Vamos por partes, como dijo Jack el Destripador.


En la parada intermedia del Titlis Xpress, Trübsee, empieza la diversión. El nombre viene del lago que hay junto a la estación y que, en invierno, se congela por completo. Puedes rodearlo caminando o incluso patinar sobre él. Nosotros, menos osados, caminamos sobre el hielo… con cuidadín.
Junto al lago se encuentra el Titlis SnowXpark, donde nos subimos por primera vez a unas motos de nieve. Son unos diez minutos de circuito cerrado y pura adrenalina. Consejo: ve pronto para poder reservar.
Al llegar a la cima, Titlis Kulm, además del Titlis Cliff Walk, te esperan la Glacier Cave, una cueva excavada en el hielo de un glaciar de 5.000 años, y el Ice Flyer, un telesilla que puedes usar incluso sin esquiar para sobrevolar el glaciar y disfrutar de las vistas.
20. Dormir en un hotel con historia junto a un mercadillo navideño
Como los días son cortos en invierno, si puedes, te aconsejamos pasar una semanita en Lucerna y sus alrededores. Una buena idea es dormir una noche en cada montaña —Pilatus, Rigi y Engelberg, nosotros lo hicimos en Hotel Terrace, para el Titlis— y el resto de días alojarte en la ciudad.


Dormir en Lucerna fue, de hecho, otra experiencia del viaje. Nos alojamos en el Hotel Wilden Mann, un lugar con más de cinco siglos de historia –¡la guía nos contó que la primera mención del hotel es de 1517!–. Ha sido bar, taberna y, desde 1860, hotel. El edificio más antiguo hoy se ha unido a otros seis, formando un conjunto único por el que solo pasear y descubrir sus rincones ya merece la pena. Además, el personal es muy amable, el desayuno delicioso y las habitaciones cómodas. La ubicación es perfecta: en pleno centro. Si vas en diciembre como nosotros, justo al lado del mercadillo navideño de la Franziskanerplatz.
Mapa de las cosas que hacer en Lucerna en invierno
Aquí tienes un mapa con las cosas que ver en Lucerna en invierno. Las montañas no las indicamos para que la escala sea más manejable en la ciudad.
Preguntas y respuestas sobre Lucerna en Navidad y en invierno
¿Qué temperatura hace en Lucerna en invierno?
Por supuesto, depende mucho del año y del mes. En diciembre, enero y febrero la temperatura suele estar alrededor de los 0ºC de media, -1ºC de mínima y 4-6ºC de máxima. Mira la previsión antes de ir y considera que, si hay niebla –que es frecuente– la sensación térmica es más baja.
En las montañas, por supuesto, hace más frío. De nuevo, mira la previsión de cada una antes de ir. Nosotros utilizamos Meteo Swiss, donde puedes buscar ciudades y montañas.
¿Cómo me tengo que vestir?
Depende de la temperatura. Pero, en general, ropa y calzado impermeable y muchas capas. La interior, térmica si hace mucho frío. Botas de montaña si vas al Pilatus, al Rigi y/o al Titlis.
¿Merece la pena visitar Lucerna en Navidad? ¿Y en invierno en general?
Damos fe de que sí, merece muchísimo la pena. Ya has visto arriba todo lo que puedes hacer en Lucerna en Navidad y en invierno.
¿Tiene Lucerna un mercado navideño?
No tiene uno, tiene tres… y alguno más. Te lo contamos arriba.
¿El lago de Lucerna en invierno se puede navegar?
Por supuesto. La Compañía de Navegación del Lago de los Cuatro Cantones opera todo el año, como medio de transporte para conectar Lucerna con los demás pueblos del lago. Además, en invierno hay actividades especiales como los cruceros gastronómicos con fondue y raclette.
¿Cómo moverse en invierno por Lucerna y los alrededores?
La mejor forma es en transporte público, así no tendrás que preocuparte por conducir con nieve o hielo, además de ser más sostenible. Te aconsejamos bajarte la app de SBB Mobile, con todos los horarios, y hacerte con un Swiss Travel Pass que incluye trenes, autobuses urbanos y otros medios de transporte. Además, tiene incluidos casi todos los museos de Lucerna.
¿Cuándo empieza a nevar en Lucerna? ¿Hay nieve en Lucerna en diciembre?
Esto varía de año en año. Puede nevar a partir de noviembre, pero nunca se sabe. En la cima del Titlis hay nieve todo el año.
¿Qué actividades se pueden hacer en Lucerna en diciembre y el resto del invierno?
Un montón: visitar museos, subir a las montañas nevadas de los alrededores, comer… arriba tienes nuestras 20 ideas.
Ya lo sabes todo sobre Lucerna en Navidad y en invierno. No le tengas miedo al frío, lo vas a disfrutar un montón.
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