Aunque los mosquitos pueden vernos y percibir nuestro calor corporal, su búsqueda para llegar hasta nosotros y picarnos comienza mucho antes, a decenas de metros de distancia, gracias a su extraordinariamente sensible sentido del olfato.
El primer paso suele ser detectar el dióxido de carbono que exhalamos durante la respiración, esta señal les activa y les indica la presencia de un vertebrado. A medida que se aproximan, empiezan a detectar otra serie de compuestos presentes en nuestra piel como el ácido láctico del sudor, amoníaco, diversos ácidos grasos y compuestos orgánicos volátiles, nuestra firma química humana.
Seguidamente, utilizan la visión para llegar hasta su objetivo y las señales térmicas que les indican las zonas calientes de nuestro cuerpo.
El olfato constituye, por tanto, el primer eslabón de la cadena, la detección de las señales químicas en el aire inicia la búsqueda.
Comprender este proceso nos permite desarrollar estrategias, entre ellas el uso de aceites esenciales capaces de interferir su percepción.
¿Cómo podemos engañar a la “nariz” de un mosquito?
Los aceites esenciales son mezclas complejas de sustancias aromáticas volátiles producidas por las plantas y las recientes investigaciones nos van revelando sus diferentes mecanismos de acción.
Los compuestos activos de algunos aceites esenciales generan un “ruido químico” que dificulta que el mosquito reconozca nuestro perfil olfativo. Sigue detectando olores, pero le cuesta más distinguir que proceden de una persona.
Los compuestos activos de algunos aceites esenciales generan un “ruido químico” que dificulta que el mosquito reconozca nuestro perfil olfativo.
Otro mecanismo que utilizan los aceites esenciales para enmascarar nuestra presencia es interferir directamente con su “nariz”, con las proteínas de los receptores que los mosquitos tienen en las neuronas de sus antenas y que están implicadas en la detección de olores, bloquean los receptores impidiendo que reconozcan las señales químicas que los activan.
Por último, algunos compuestos activos de los aceites esenciales generan señales aversivas que los insectos detectan como desfavorables y les impulsan a alejarse.
Tres aceites esenciales para confundir y alejar a los mosquitos
Citronela, rica en citronelal, citronelol y geraniol, el Eucalipto azul que contiene p-menthene-3-8 diol (PMD) potente repelente natural y el Aceite esencial de geranio.
Podemos utilizarlos en nuestro difusor favorito para mantener nuestra casa libre de molestos insectos y también aplicarlos sobre la piel cuando salgamos al exterior, siempre diluidos previamente en una base de aceite vegetal.
En formato spray recurriremos al hidrolato de geranio, el agua procedente de la destilación de la planta, que podemos rociar directamente sobre la piel y sobre la ropa de cama para asegurarnos un sueño sin interrupciones.
Y si en algún momento olvidas aplicarte estos “invisibilizantes naturales” y un mosquito consigue picarte, el aceite de espliego macho será tu mejor aliado, es un excelente analgésico y antiinflamatorio, calma el ardor, reduce la hinchazón y presenta además propiedades antiinfecciosas, cicatrizantes y regeneradoras que ayudan a la piel a recuperarse rápidamente.
Aquí tienes una fórmula para preparar un roll-on que puedes aplicar sobre la picadura: en un frasquito de 10ml mezcla 3,5 ml de aceite esencial de espliego macho, 1,5 ml de aceite esencial de eucalipto citriodora y 5 ml de oleato de caléndula. Cierra el frasquito con un tapón tipo roll-on, aplica sobre las picaduras y ya puedes pasear por la jungla, como Predator, invisible a los mosquitos y con tu escudo protector, los aceites esenciales.
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Autora: Teresa Aguayo, Licenciada en Biología, especialidad Bioquímica y Biología Molecular.
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