Celebrar la Navidad con frutas y verduras de cultivo ecológico
Los días más cortos del año nos marcan el ritmo y la huerta de invierno nos ofrece los alimentos más adecuados para alimentarnos durante este periodo. Los procedentes de la agricultura ecológica se cultivan sin pesticidas, herbicidas ni fertilizantes sintéticos, lo que reduce nuestra exposición a estos tóxicos que dañan nuestro organismo, especialmente el hígado, que tiene que limpiar en exceso, y el sistema endocrino, que se confunde ante agentes extraños y actúa descontroladamente.

Frutas, verduras y hortalizas de invierno
Escoger frutas frescas, frutos secos, verduras y hortalizas de cultivo ecológico es nuestra mejor forma de participar activamente en la lucha contra el cambio climático, la preservación del medio ambiente y la salud de todos los seres vivos. Se trata de favorecer la transición hacia un modelo alimentario que nos procure nutrición de calidad sin contaminar suelo y agua.
Es temporada de todo tipo de coles como col blanca, col rizada, col lombarda, coles de Bruselas, brócoli y coliflor. Se encuentran en el mercado excelentes puerros, apios y nabos zanahorias y remolachas, espinacas y acelgas, calabazas, alcachofas y boniatos. Las frutas reinas del invierno son las mandarinas, las naranjas, los limones y los kiwis, todas ellas ricas en vitamina C, tan necesaria para mantener las defensas en óptimo estado.
Repletas de antioxidantes, preciosas en ensaladas y postres, las granadas merecen un lugar preferente en nuestros menús de Navidad
Granadas, caquis, manzanas y peras
Repletas de antioxidantes, preciosas en ensaladas y postres, las granadas merecen un lugar preferente en nuestros menús de Navidad. Los caquis con su dulzor y color animan la mesa de postres. Las manzanas y las peras, en sus diversas variedades dan excelentes resultados en múltiples preparaciones dulces y saladas.
Frutos secos ecológicos
Nueces, almendras, avellanas, pistachos, anacardos, nueces de Brasil, macadamias y piñones aportan calcio, hierro, zinc y selenio. Ricos en proteínas, fibra, ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados como omega-3 y omega-6. La calidad de los procedentes de la agricultura ecológica multiplica su valor por la ausencia de químicos dañinos.
Los comemos en snacks, barritas, añadidos a ensaladas, guisos, combinados con frutas o yogur, y como ingredientes esenciales en muchos postres de invierno, donde juegan un gran papel en sabor y riqueza nutricional.
Los beneficios del consumo regular de frutos secos van desde la salud cardiovascular y la ayuda en el control de la glucosa hasta la mejora de la función cerebral gracias a su riqueza en vitamina E, magnesio y antioxidantes.
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Alimentos Ecológicos Gumendi
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Autora: Montse Mulé, Editora
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