«La naturaleza favorece la reflexión y el bienestar». Entrevista a Thomas Lehmann, de Brockwood Park School
La Brockwood Park School es un proyecto educativo único que, desde su fundación en 1969 por Jiddu Krishnamurti, apuesta por una educación holística basada en el autoconocimiento, la libertad y la responsabilidad personal. Situada en el entorno natural de Hampshire, esta pequeña comunidad reúne a estudiantes de todo el mundo que buscan una alternativa al modelo educativo tradicional. En esta entrevista a Thomas Lehmann, copresidente del comité de dirección y responsable del centro, exploramos su filosofía, su día a día y lo que hace de Brockwood una experiencia educativa verdaderamente diferente.

Fundada por Krishnamurti y con profesorado de todo el mundo, ¿qué hace tan especial vuestra propuesta educativa?
Brockwood es un lugar realmente único. Fue fundada en 1969 por el educador-filósofo J. Krishnamurti con la intención de crear un espacio donde la educación no se limite a la adquisición de conocimientos, sino que también invite a una profunda exploración de lo que significa ser humano.
La escuela es una pequeña comunidad internacional: alrededor de 60 estudiantes y 20 adultos de muchos países viven y aprenden juntos. Profesores y alumnos comparten la vida cotidiana, cuidan del lugar y participan en un entorno donde la libertad y la responsabilidad son fundamentales. Los educadores que vienen a Brockwood lo hacen por un interés genuino en las intenciones de la escuela y en las enseñanzas de Krishnamurti, que no son dogmáticas, sino que invitan a cuestionar nuestros propios condicionamientos y formas de pensar.
Cada estudiante tiene un horario personalizado con una amplia variedad de materias y la libertad de explorar sus propios intereses. Algunos optan por presentarse a exámenes oficiales al final de su estancia, mientras que otros siguen caminos diferentes. Lo esencial es que el aprendizaje académico vaya acompañado del autoconocimiento, la responsabilidad y la convivencia.
El entorno también forma parte de la experiencia educativa. La escuela está situada en plena naturaleza, en un lugar de gran belleza, lo que favorece una relación cercana con el mundo natural. La combinación de comunidad, libertad para descubrir el propio camino y una constante indagación sobre uno mismo hace que Brockwood Park sea una experiencia educativa única.

Ni premios ni castigos. Ni competencia ni comparaciones. ¿Cuál es la fórmula para la motivación de los alumnos?
No hay una fórmula, pero sí un entorno donde, en ausencia de premios, castigos, competencia y comparaciones, puede surgir una motivación más natural. Con el tiempo, muchos estudiantes descubren intereses propios que sostienen su aprendizaje. Para quienes vienen de entornos muy presionados y basados en motivadores externos, este proceso puede requerir un período de ajuste.
Cada alumno elabora su horario junto a un profesor tutor y se espera que asista a sus clases y participe en su aprendizaje. No hay calificaciones como incentivo o castigo, por lo que se fomenta la responsabilidad personal.
Los profesores acompañan a través de la observación, el diálogo y la relación cercana. Si un estudiante pierde interés, se explora con él qué está ocurriendo y, cuando es necesario, se buscan otras formas de acercarse al aprendizaje. La libertad es importante, pero también implica responsabilidad, y de esa combinación suele surgir una motivación más auténtica.

¿Promover el autoconocimiento, la reflexión y la escucha entre alumnos de más de 20 países influye en la construcción de un mundo mejor?
Las ideas, prejuicios y creencias de cada persona influyen en la manera en que vemos el mundo y actuamos en él. Por eso el autoconocimiento no es algo meramente individual: comprender la raíz de nuestras ideas y reacciones tiene un impacto directo en nuestras relaciones y en la sociedad.
El ambiente internacional de la escuela, con estudiantes de muchos países, enriquece mucho esta exploración. Convivir con personas de distintos contextos ayuda a reconocer el propio trasfondo cultural y favorece una actitud natural de respeto y apertura.
En la vida de la escuela hay espacios frecuentes para el diálogo y la escucha, tanto para abordar cuestiones prácticas de la comunidad como para reflexionar sobre aspectos más profundos de la mente humana. Cuando uno es más consciente de sus propias reacciones y condicionamientos, es menos probable que contribuya al conflicto o a la violencia en el mundo.

¿Cómo de amplio es el abanico de materias que se pueden aprender en vuestra escuela?
La escuela ofrece una amplia variedad de materias en áreas como ciencias, humanidades, matemáticas y lenguas. También forman parte del horario regular asignaturas artísticas como bellas artes, cerámica, carpintería, fotografía o diseño gráfico.
A partir de los 16 años, muchos estudiantes eligen prepararse para los A-Levels, equivalentes al bachillerato y que permiten el acceso a la universidad. Otros prefieren seguir un camino más personalizado combinando distintas áreas de estudio.
Además, materias como jardinería o cocina pueden formar parte del aprendizaje, y los estudiantes también tienen la posibilidad de desarrollar proyectos o estudios independientes según sus intereses.

Brockwood Park está situado en un entorno privilegiado. ¿La relación con la naturaleza forma parte de la educación en valores?
El entorno natural es una parte esencial de la vida de nuestra escuela. Estar rodeados de belleza y de naturaleza influye profundamente en la atmósfera del lugar y en la experiencia educativa.
Todos los estudiantes participan cada semana en el cuidado de los jardines y del terreno, y algunos deciden dedicarle más tiempo dentro de su horario. También es habitual que la escuela, en conjunto o en pequeños grupos, salga a caminar por el campo para apreciar el paisaje que la rodea.
La naturaleza favorece la reflexión y el bienestar, y también despierta una sensibilidad hacia el entorno. Por ello la escuela procura relacionarse con la naturaleza de manera respetuosa y vivir de una forma sostenible.

Comida vegetariana y en lo posible ecológica, ¿alimentarnos sin tóxicos y sin crueldad nos nutre el alma?
La escuela es vegetariana desde su fundación, siguiendo el deseo del fundador, como expresión de cuidado y compasión hacia los animales. Siempre que es posible, los alimentos son ecológicos, y en verano una parte importante de las frutas y verduras procede del propio huerto de la escuela.
Las comidas son también un momento importante de la vida comunitaria. Estudiantes y profesores comen juntos en el comedor o, cuando el tiempo lo permite, en el césped frente a la casa. Es un espacio natural de encuentro y conversación.
Los estudiantes también pueden participar en clases de cocina donde preparan la cena para toda la escuela, y existen otras iniciativas organizadas por ellos mismos. Durante los fines de semana pueden utilizar la cocina de estudiantes para cocinar o experimentar con sus propias recetas.

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