los árboles gigantes de Nueva Zelanda
Vamos a dejar una cosa clara desde el principio: los bosques de Nueva Zelanda son una maravilla. Y nos referimos a todos los bosques. Siempre que caminábamos por uno, nos sentíamos descolocados, estábamos en una mezcla de bosque del norte de Europa y selva tropical. Sí, así de loco. Pero hay unos todavía más especiales si cabe. Unos en los que, además de esa mezcla imposible, hay unos árboles gigantescos y viejísimos. Son los bosques de kauri de Aotearoa y tienes que verlos en persona.

Si nunca has oído hablar de los kauri, te los vamos a presentar. Los kauri son árboles endémicos de Nueva Zelanda y, como decíamos, enormes –la mayor especie de árbol de Nueva Zelanda por volumen– y milenarios. Cuidados y respetados por los maoríes, la llegada de los colonos y su afición por la tala casi acabaron con ellos. Hoy están protegidos y son patrimonio nacional.
Paseando por los bosques de kauri de Nueva Zelanda te vas a encontrar con árboles con un perímetro de 16 metros y miles años de edad. ¿Te animas?
Los bosques de kauri de Nueva Zelanda: dónde están y cómo llegar
Los bosques de kauri de Nueva Zelanda se encuentran en la Isla Norte. Cuando llegaron los primeros pobladores a Aotearoa, hace más de mil años, cubrían 1,2 millones de hectáreas desde el extremo norte –Cape Reinga y la playa de las 90 millas– hasta Te Kauri, cerca de Kawhia. Hoy en día, sobreviven en la costa oeste de la región de Northland –la más septentrional del país–, aunque también hay en la península de Coromandel y cerca de Paihia, al este. Es difícil explicar dónde están exactamente, así que tendrás que echar un vistazo al mapa que hemos preparado.


Llegar hasta los bosques de kauri en transporte público, como casi a cualquier sitio en Nueva Zelanda, es imposible. Vas a necesitar un coche y seguir las indicaciones de Google Maps –recuerda, como contamos en nuestros consejos para viajar a Nueva Zelanda, que es bueno llevar el mapa descargado por si deja de haber señal y el depósito lleno–. Los neozelandeses saben que hay que ir en coche y, por eso, encontrarás aparcamientos en la entrada de los bosques –también te los indicamos en el mapa–.
- Hemos dicho que es necesario el coche para visitar los bosques de kauri de Nueva Zelanda y es verdad. Pero puedes contratar una excursión de Paihia al bosque de Opua, que incluye la visita a una cueva de gusanos luminosos y a los baños Hundertwasser.
Eso sí, no hace falta viajar a Nueva Zelanda para ver un kauri. Nosotros tuvimos nuestro primer contacto con estos árboles en el jardín del Pazo de Lourizán, muy cerca de Pontevedra.
El bosque de kauri de Waipoua: Waipoua Forest
Las estrellas entre los kauri, el más grande y el más antiguo, viven en el bosque de Waipoua, Waipoua Forest. Así que, si solo puedes visitar un bosque de kauri en Nueva Zelanda, tiene que ser este.


En realidad, fue su aislamiento y difícil acceso lo que lo protegió y ha permitido que sus kauri lleguen hasta nuestros días –los últimos se talaron en la década de 1940 para construir barcos de guerra durante la Segunda Guerra Mundial–. Eso sí, hoy la carretera, la SH12, lo cruza… Fue el primer bosque de kauri de Nueva Zelanda en ser declarado área protegida: el Santuario de Waipoua se creó en 1952. El resto de bosques de kauri de Aotearoa fueron protegidos en 1987.
Tāne Mahuta: el kauri más grande de Nueva Zelanda
Tāne Mahuta significa, literalmente, “Señor del bosque” o “Dios del bosque”. Y es que Tāne es uno de los dioses maoríes, el de los bosques y los pájaros.
¿Sabías que…?
Tāne es hijo de Ranginui, el padre cielo, y de Papatuanuku, la madre tierra. Es él, según el mito maorí, el que los separa de su abrazo y cubre a su madre con los bosques. Los pájaros y los árboles del bosque son hijos de Tāne.
Nos impresionó encontrarnos con semejante mole en mitad del bosque, y eso que sabíamos a lo que íbamos. Vale, tampoco te vayas a creer que es una secuoya gigante… Tāne Mahuta mide algo más de 45 metros de altura y tiene una circunferencia de tronco de casi 15,5 metros. En total, ocupa un espacio de más de 500 m³. Con ese tamaño ya supondrás que no nació la semana pasada… Su edad es desconocida –no se van a poner a talarlo para contar anillos–, pero se estima que tiene entre 1.250 y 2.500 años.


Puedes llegar fácilmente hasta él siguiendo el Tāne Mahuta Walk, un sendero muy sencillo, accesible para sillas de ruedas, de poco más de 150 metros desde la entrada del bosque. Lo de “en mitad del bosque” era un decir, hoy está al lado de la carretera…
Te Matua Ngahere: el kauri más viejo
También hay traducción para el nombre Te Matua Ngahere: es “Padre del bosque”. Lleva ahí desde hace entre 1.500 y 3.000 años, aunque hay estimaciones que lo “envejecen” hasta los 4.000. Según algunas fuentes, sería el árbol más antiguo de Nueva Zelanda o incluso de la selva tropical de todo el planeta. Y solo fue descubierto en 1928, por Nicholas Yakas cuando trabajaba en la construcción de la carretera SH12.


Aunque es bastante más bajo que su vecino Tāne Mahuta, “solo” mide 37,4 m, el tronco de Te Matua Ngahere es el más voluminoso, con una circunferencia de más de 16,5 metros.
También hay un sendero que llega hasta él, el Te Matua Ngahere Walk. Un poco más largo, 730 metros, pero igual de sencillo –eso sí, no es accesible para sillas de ruedas–.
Más kauri en Waipoua Forest
El “Señor del bosque” y el “Padre del bosque” justifican por sí solos la visita al bosque de Waipoua. Pero te vas a encontrar con otros ejemplares. Vale, son algo menos impresionantes, pero también nos quedamos con la boca abierta delante de ellos.


Antes de llegar al Te Matua Ngahere, por el Te Matua Ngahere Walk, hay un desvío hacia el kauri llamado Four Sisters. Nosotros solo pudimos verlo de refilón porque el acceso estaba cerrado –desde 2019, se espera que abra en octubre de 2026–. El kauri estaba amenazado por el patógeno que causa la enfermedad llamada “muerte regresiva del kauri”.
También estaba cerrado el Yakas Walk, a la izquierda del sendero antes del Four Sisters, para llegar hasta otro kauri, el Yakas. Y este está bastante lejos, vamos, que ni de refilón pudimos verlo.
El bosque de kauri de Trounson: Trounson Kauri Park
También en Northland y muy cerca del Waipoua Forest se encuentra el Trounson Kauri Park. El nombre deja claro que aquí hay más kauri, aunque no llegan a los del bosque vecino en fama y tamaño.


Nosotros paseamos por el Trounson Kauri Park después de saludar al Señor del bosque y al Padre del bosque y confesamos que fue menos emocionante. Eso sí, como decíamos al principio, todos los bosques de Nueva Zelanda son alucinantes.


Merece la pena el paseo por la ruta circular, Trounson Kauri Park Loop Track. Son 1,6 km muy sencillos –en general es accesible para sillas de ruedas aunque hay algunos escalones–.
Los bosques de kauri de la península de Coromandel
No tuvimos tiempo de acercarnos a todos los bosques de kauri de Nueva Zelanda y escogimos el más famoso, el Waipoua Forest, y el cercano Trounson Kauri Park. Pero hay más árboles milenarios en la península de Coromandel, al este de Auckland.
Como en los otros bosques de kauri, aquí también hay senderos para llegar hasta los más famosos:
Mapa de los bosques de kauri de Nueva Zelanda
Aquí tienes nuestro mapa con los bosques de kauri de Nueva Zelanda, los que visitamos y los que no. Tú decides.
Cómo proteger los kauri
Los maoríes respetaban los kauri, pero también los usaban. Construían barcos, tallas y casas con su madera y usaban su resina para encender fuego. Los colonos, primero para fabricar mástiles para barcos, después como madera para construcción de casas –la iglesia Old Saint Paul’s, una de las cosas que ver en Wellington está fabricada con madera de kauri– y, finalmente, para ampliar las tierras de cultivo, casi acabaron con ellos en los siglos XIX y XX.
Rincón Salta Conmigo
Aunque están protegidos, encontrarás recuerdos hechos con madera de kauri para llevarte a casa. Eso sí, son kauri muertos que se han conservado enterrados en lodo. Lo descubrimos en la tienda Kā Uri durante nuestra excursión a Cape Reinga y la playa de las 90 millas. El tronco está en mitad de la tienda y tiene una escalera de caracol tallada en su interior para subir a la primera planta.
Aún hoy, en espacios protegidos, los kauri siguen sufriendo la presencia del hombre. Te darás cuenta cuando camines por los bosques, los troncos de kauri tienen un perímetro de seguridad y es que la presión de las pisadas de los turistas sobre sus raíces puede acabar con ellos.


También corren el riesgo de infectarse con el patógeno Phytophthora agathidicida que causa la enfermedad conocida como “muerte regresiva del kauri”. No hay cura, pero sí formas de evitar el contagio. Verás cepillos con agua a presión en los torniquetes de entrada a los parques. Tendrás que limpiar ahí las suelas de tus zapatillas, tanto a la entrada como a la salida. Debes limpiar todas las superficies que toquen el suelo: ruedas de carritos, tacos de muletas, patas de mascotas –deben ir siempre con correa en los parques en los que está permitida su entrada–, etc. Y, por supuesto, no salir nunca del sendero marcado que, muchas veces, es una pasarela de madera elevada sobre el suelo.


Llevan miles de años en Aotearoa y esperamos que sigan unos cuantos más, los bosques de kauri de Nueva Zelanda se lo merecen.
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