Los desafíos de la adolescencia: la alimentación entre los 14 y los 18 años
La adolescencia es una etapa de grandes cambios, también en la alimentación. A esta edad, los y las jóvenes suelen disfrutar de una mayor libertad para decidir qué comer y cuándo, y empiezan a pasar más tiempo fuera de casa, lo que supone una nueva serie de desafíos para mantener hábitos saludables.
El instituto, las actividades extraescolares, las cenas con amigos en restaurantes de comida rápida, la presión del grupo o el deseo de encajar, y la creciente exposición a redes sociales, (donde circulan mensajes confusos o extremos sobre el cuerpo, la nutrición y la imagen), pueden infl uir en elecciones alimentarias muy distintas a las que hacían de pequeños. Es habitual que en esta etapa aumente el consumo de productos poco recomendables como refrescos azucarados, bebidas energéticas, snacks ultraprocesados o comida rápida, muchas veces por comodidad, precio o presión social.
Para los padres, puede resultar frustrante ver cómo adolescentes que comían de forma variada y equilibrada empiezan a mostrar desinterés por los alimentos saludables, saltarse comidas o adoptar dietas desequilibradas.
Ahora más que nunca, es importante mantener en casa un entorno coherente y saludable, tanto en lo que se compra y se cocina como en la actitud hacia la comida. Regañar o criticar abiertamente suele ser contraproducente; en cambio, escuchar, respetar, seguir explicando con afecto y dando buen ejemplo ayuda a que, con el tiempo, los adolescentes desarrollen su propio criterio y elijan hábitos saludables por sí mismos.
Es importante mantener en casa un entorno coherente y saludable, tanto en lo que se compra y se cocina como en la actitud hacia la comida
La adolescencia es también una época de mayor requerimiento energético y nutricional. Aunque no siempre lo parezca, y muy pocas veces lo digan, los adolescentes observan y valoran lo que se hace en casa. Por eso, la mejor estrategia nutricional para acompañar en esta etapa puede incluir:
- Preparar comidas completas, variadas y sabrosas en casa, basadas en alimentos vegetales integrales y ecológicos (guisos de legumbres, pasta con boloñesa de soja, salteados orientales de verduras, arroz y tofu…).
- Tener disponibles alimentos o tentempiés saludables que puedan servir para desayunos y/o meriendas: frutos secos, aceitunas, hummus, bocadillos de tofu o seitán con hortalizas, fruta fresca (se puede tener en casa ya lavada y partida), yogures de soja, batidos hechos en casa con leche vegetal, frutas y crema de frutos secos…
Esto compensará en gran parte lo que puedan “malcomer” fuera de casa y les ofrecerá una base sólida a la que podrán volver una y otra vez, aunque se alejen de ella temporalmente.
Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra.
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