Mondelēz acelera la reducción de plástico virgen en sus envases en Europa
La reducción del uso de plástico virgen en Europa avanza a paso firme en el sector de la alimentación y el gran consumo, y Mondelēz International se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles de este cambio. La compañía ha dado varios pasos relevantes en la transformación de sus envases, especialmente en categorías tan extendidas como el chocolate y las galletas, con presencia destacada en países como España, Francia, Alemania o el Reino Unido.
En los últimos años, la empresa ha integrado de manera progresiva plástico reciclado en sus bandejas y envoltorios, lo que se traduce en un recorte significativo del plástico virgen que pone en el mercado europeo. Este movimiento se enmarca en una estrategia más amplia de circularidad de envases, que combina objetivos cuantitativos de contenido reciclado, inversión en nuevas tecnologías de reciclaje y proyectos piloto para mejorar la recogida y clasificación de residuos.
Reducción de plástico virgen y objetivos alcanzados en Europa
Uno de los hitos más relevantes comunicados por la compañía es la reducción anual de alrededor de 1.000 toneladas de plástico virgen gracias a la transición de bandejas de plástico rígido convencional a bandejas fabricadas con aproximadamente un 80% de plástico reciclado (rPET). Este cambio afecta a varias marcas emblemáticas de chocolate y galletas presentes en gran parte de Europa, incluidas referencias muy consumidas en España. Este recorte significativo del plástico virgen es un ejemplo de cómo la incorporación de rPET influye en el volumen total de material virgen.
Además de este logro cuantitativo, la región europea de Mondelēz ha alcanzado ya el objetivo global de incorporar un 5% de contenido reciclado en sus envases en comparación con 2020. Aunque la cifra pueda parecer modesta, supone un primer escalón para seguir aumentando la proporción de material reciclado en los próximos años y reducir de forma sostenida la dependencia del plástico virgen. Este avance guarda relación con las innovaciones en materiales sostenibles que facilitan el uso de contenido reciclado.
Responsables de sostenibilidad de la compañía, como Catherine Burgeat, Sustainability Senior Director of Europe, han subrayado que estas metas forman parte de una hoja de ruta a largo plazo hacia envases más circulares. El cambio de bandejas de PET virgen a rPET se interpreta como un paso clave, tanto para recortar el uso de recursos fósiles como para adaptarse al marco regulatorio europeo que impulsa la reciclabilidad y el contenido reciclado mínimo.
La transformación no se limita a introducir plástico reciclado, sino que también abarca cambios de diseño, como la eliminación del color en determinadas bandejas para facilitar su clasificación y reciclaje. Al simplificar la composición del envase, se mejora su valor como materia prima secundaria en las plantas de reciclaje europeas.
Estos avances se despliegan en mercados estratégicos de Europa, incluyendo Reino Unido, Francia, España, Alemania, Austria y Suiza, lo que demuestra la capacidad de la empresa para aplicar ajustes de envasado de forma coordinada en distintos países, con normativas y sistemas de gestión de residuos que no siempre son idénticos.
Tecnologías de reciclaje para aumentar el contenido reciclado
El esfuerzo por reducir plástico virgen se apoya en dos grandes pilares tecnológicos: el reciclaje mecánico y el reciclaje químico. Mondelēz International está aprovechando ambas vías para incrementar el volumen de plástico reciclado disponible que sea apto para contacto con alimentos, una de las principales limitaciones actuales del mercado europeo.
En el terreno del reciclaje mecánico, la compañía utiliza procesos estándar de la industria: recogida, limpieza y reprocesado de plásticos postconsumo para transformarlos en nuevos materiales de envase. En 2025, esta vía permitió incorporar alrededor de 1.000 toneladas de rPET en bandejas para productos de chocolate en caja -como Milka, Marabou, Mirabelle y Suchard bombones- y para diversas referencias de galletas, entre las que se encuentran Milka Choco Wafer, Chips Ahoy y Oreo.
Un caso ilustrativo es el de Milka Bombones, que ya utiliza bandejas fabricadas con alrededor de un 80% de plástico reciclado mecánicamente, además de prescindir del color en el material para facilitar aún más su reciclaje. La previsión de la compañía es extender este tipo de cambio a otras marcas y gamas, aprovechando la experiencia acumulada en los primeros lanzamientos.
En paralelo, Mondelēz está avanzando en reciclaje químico, una tecnología que descompone los plásticos en bloques moleculares básicos para volver a transformarlos en resinas aptas para el contacto alimentario. Este enfoque es especialmente relevante en Europa, donde la demanda de supera con creces la oferta disponible.
La empresa se posicionó entre las primeras en adoptar esta tecnología en el mercado europeo. Cadbury Dairy Milk, en el Reino Unido, introdujo alrededor de un 30% de contenido reciclado químicamente en sus envases en 2022, y más tarde Kvikk Lunsj, en los países nórdicos, siguió un camino similar en 2024. De cara a 2025, se ha ampliado el uso de plástico reciclado químicamente hasta aproximadamente un 80% en los envoltorios de tabletas Cadbury, consolidando una reducción notable del plástico virgen en esa categoría.
Según ha explicado Richard Akkermans, Packaging Sustainability Manager Europe, la combinación de ambas tecnologías de reciclaje es esencial para garantizar un suministro suficiente de plástico reciclado para uso alimentario. La cooperación con proveedores y la industria del plástico reciclado resulta clave para traducir los compromisos públicos de sostenibilidad en acciones concretas y medibles.
Proyectos piloto de circularidad y mejora de la recogida en Europa
La disminución del plástico virgen no depende solo de introducir materiales reciclados en los envases, sino también de favorecer que esos envases se recojan, clasifiquen y reciclen de forma eficaz dentro del mercado europeo. Por ello, Mondelēz participa en diversas iniciativas de circularidad que buscan reforzar la infraestructura de reciclaje existente.
Entre ellas destaca un proyecto piloto en Alemania centrado en los envases tipo tarrina de Philadelphia. En este caso, la compañía participa en colaboración con HolyGrail 2030, una iniciativa sectorial impulsada por AIM (European Brands Association), que experimenta con marcas de agua digitales incorporadas a los envases para mejorar la precisión de la clasificación en las plantas de tratamiento.
El uso de estas marcas de agua digitales tiene como objetivo facilitar la identificación de los distintos tipos de plástico, separarlos con mayor exactitud y, en última instancia, aumentar la cantidad de material reciclado apto para contacto alimentario. Si los resultados son positivos, sistemas como este podrían extenderse a otros países europeos, incluyendo España, donde la mejora de la clasificación es uno de los grandes retos para incrementar las tasas de reciclaje.
Además del piloto en Alemania, la compañía ha señalado que sigue invirtiendo en proyectos de circularidad de envases de plástico en otros mercados como Bélgica, los países nórdicos y el Reino Unido. Estas iniciativas se centran tanto en la recogida y reciclaje como en la experimentación con nuevos diseños de envase que faciliten el cierre del círculo.
La implicación en este tipo de proyectos está alineada con la tendencia regulatoria en la Unión Europea, que impulsa sistemas de responsabilidad ampliada del productor, objetivos obligatorios de contenido reciclado y requisitos más estrictos de reciclabilidad. Para empresas que operan en numerosos países, como Mondelēz, anticiparse a estos cambios resulta prácticamente imprescindible para reducir riesgos y garantizar la disponibilidad futura de materiales reciclados.
Un cambio de escala europea con impacto en el mercado español
El avance de Mondelēz en la reducción de plástico virgen se inscribe en una transición más amplia hacia modelos de envasado circulares en Europa, que afecta de lleno a la forma en que se producen, distribuyen y reciclan los envases en mercados como el español. La presencia de la compañía en categorías de consumo masivo hace que cualquier modificación en sus envases tenga un impacto relevante en el volumen total de plástico puesto en el mercado.
En países como España, Francia, Alemania, Austria, Suiza y Reino Unido, la incorporación de rPET y otras soluciones recicladas a gran escala contribuye a reducir la presión sobre los recursos vírgenes y a estimular la demanda de materiales reciclados de calidad. Esto, a su vez, puede incentivar la inversión en nuevas plantas de reciclaje y mejorar la viabilidad económica de los sistemas de recogida selectiva.
La estrategia de la compañía también se alinea con las expectativas de los consumidores europeos, cada vez más sensibles al impacto de los plásticos de un solo uso y más atentos al tipo de material empleado en los envases de los productos que compran a diario. Aunque la decisión de compra no depende solo del envase, la percepción de sostenibilidad está ganando peso en la elección de marcas y formatos.
Desde una perspectiva empresarial, la apuesta por envases con mayor contenido reciclado y mejor reciclabilidad se interpreta como una forma de anticiparse a futuras obligaciones legales y evitar potenciales restricciones de mercado. La UE está avanzando hacia objetivos más exigentes de reducción de residuos plásticos, y las empresas que se muevan con antelación podrían contar con una posición más favorable cuando esos requisitos sean plenamente exigibles.
En conjunto, la combinación de reducción de plástico virgen, incremento de contenido reciclado y participación en proyectos de circularidad sitúa a Mondelēz como un caso de estudio de cómo el sector del snacking puede adaptarse a las nuevas reglas del juego en Europa, sin dejar de operar en mercados tan diversos como el español, el francés o el británico.
Todo este movimiento hacia envases más circulares muestra cómo una multinacional con presencia en buena parte de Europa es capaz de recortar de forma tangible el uso de plástico virgen aplicando cambios graduales pero constantes: desde bandejas con un 80% de rPET y diseños más reciclables, hasta el uso combinado de reciclaje mecánico y químico y la participación en pilotos de clasificación avanzada. Para los consumidores y para el mercado europeo, se abre así un escenario en el que los envases de productos cotidianos incorporan cada vez más material reciclado y encajan mejor en un modelo de economía circular que, poco a poco, empieza a consolidarse.




