un viaje a la Narbona romana
Cuando te contamos qué ver en Narbona, te dijimos que la ciudad fue la primera colonia romana en la actual Francia. Con semejante carta de presentación, la Narbona romana se merecía un lugar en el que “sacar pecho” y presumir de toda esa historia. Y es que la ciudad no conserva monumentos romanos en el casco histórico –los templos, el foro, el anfiteatro o los sepulcros fueron destruidos a finales de la Antigüedad y en la Edad Media–, pero sí incontables piezas encontradas en excavaciones arqueológicas. El museo Narbo Via llegó en 2021 para recordar esa “romanidad narbonense”.

Solo por disfrutar del edificio de 8.000 m2 cuadrados diseñado por el estudio Foster & Partners en colaboración con el estudio Adrien Gardère ya merece la pena acercarse hasta Narbo Via. Una vez allí, no te quedes con la miel en los labios. Sigue leyendo, te vamos a explicar lo que te espera en su interior, con una colección de unos 8.000 objetos, de los que más de 1.300 están expuestos.
Narbo Martius, la capital de la provincia romana Galia Narbonense, vuelve a la vida en un museo del siglo XXI. ¿Te lo vas a perder?
El museo Narbo Via: cómo llegar, precios y horarios
Empezamos con lo básico: ¿dónde está el museo Narbo Via? Obviamente, en Narbona. En las afueras de la ciudad, en la entrada este, concretamente en el número 2 de la Avenida André Mècle. Google Maps sabe cómo llevarte en coche, pero, si estás en Narbona, te diremos que hay un autobús gratuito desde Les Halles, el Citadine 1, que llega hasta Narbo Via –puedes coger el Citadine 2, también gratuito, en la estación de tren para llegar a Les Halles–. Ojo, no funciona domingos ni festivos.


Abre todos los días menos los lunes. El horario del museo Narbo Via es de 10 h a 19 h de mayo a septiembre, de octubre a abril cierra a las 18 h.
El precio de la entrada al museo Narbo Via es de 9 €. Puedes combinarlo con el Horreum y Amphoralis: hay un billete para dos sitios a elegir por 12 €, 16 € con exposiciones temporales, y otro para los tres por 15 €, 19 € con exposiciones temporales, todos con un mes de validez. Tienes la información actualizada en su página oficial.


Si vas en coche, puedes aparcar gratis aquí, pero hay muy pocas plazas. El museo no tiene aparcamiento, pero hay varios parkings de pago alrededor.
¿Qué te vas a encontrar?
Como hemos dicho, en Narbo Via te vas a encontrar la historia romana de Narbona desde su fundación en el año 118 a.C. hasta el siglo V, cuando se convirtió en una metrópolis paleocristiana. Gracias a salas inmersivas con recreaciones digitales, recorrimos la ciudad antigua y entramos en el templo del capitolio. Pero también alucinamos con la decoración de las domus –la casa romana– y aprendimos sobre el comercio marítimo romano.
¿Sabías que…?
Se sabe que hubo muchos templos en Narbo Martius, pero solo se encontraron restos de uno de ellos –en el siglo XIX, debajo del actual instituto Victor Hugo–. Los expertos creen que se trata de un capitolio, el templo dedicado a Júpiter, Juno y Minerva. A finales de la Edad Antigua comenzó a ser desmantelado y sus fragmentos fueron reutilizados en toda la ciudad. Durante la Edad Media siguió siendo usado como cantera. Tanto es así que los árabes tomaron alguna de sus columnas, en el siglo VIII, para la construcción de la Mezquita de Córdoba.
El muro lapidario
Un gigantesco “muro” de 76 metros de largo y 10 de alto nos dio la bienvenida al museo Narbo Via. Es el muro lapidario, o galería lapidaria. Nada menos que 760 piezas de monumentos funerarios.


¿Sabías que…?
Muchas de las piezas del muro se recuperaron de los restos de las murallas de Narbona, destruidas en el siglo XIX. ¿Qué hacían ahí? Pues el rey Francisco I –el del castillo de Chambord– ordenó colocar los bloques mejor esculpidos alrededor de las puertas de la ciudad para rendir culto al legado romano. Otras formaban parte de muros de casas e iglesias.
Más allá de las piezas expuestas, hablamos de unos 1.500 bloques. La colección lapidaria más importante de Europa después de la de los Museos Capitolinos de Roma, con 3.000 piezas.
No creas que te vas a quedar con las ganas de apreciar todos los detalles porque 10 metros de altura son muchos y tu vista no es la de un águila. Hay varias pantallas táctiles a lo largo del muro con imágenes en 3D de cada uno de los bloques para que puedas fijarte en todo, por delante y por detrás, además de saber dónde se encontró y dónde estaba ubicada originalmente.


El resto del museo romano de Narbona
Aunque el muro lapidario te va a tener un rato mirándolo, el verdadero museo empieza después. La organización del recorrido por las salas del museo Narbo Via recuerda una antigua domus pasando por el atrio, las distintas salas, el patio…


Son seis zonas temáticas que cuentan la historia de Narbo Martius. Empezamos por la colonia y su fundación. Pasamos a la ciudad, con su monumentalidad, por la que paseamos en una sala inmersiva. Por supuesto, hay una sala sobre la necrópolis y la sociedad, de la que se sabe mucho gracias a las inscripciones funerarias. Alucinamos con los frescos y mosaicos de las villas romanas descubiertas en el sitio de Clos de la Lombarde. Nos sumergimos en el antiguo puerto romano con reproducciones de barcos, restos y recreaciones digitales de las excavaciones submarinas. Y, por último, descubrimos la importancia de la ciudad en la Cristiandad del siglo V.
La Narbona romana: ¿qué queda en la ciudad?
Hemos dicho que no hay monumentos romanos en la ciudad de Narbona y, aunque es cierto, sí que hay algún resto. Sin ir más lejos, la Via Domitia descubierta en plena plaza del ayuntamiento en 1997. Pero, ¿una calzada romana se puede considerar un monumento?


Algo parecido pasa con el Horreum. ¿Qué es el Horreum? Un complejo de galerías subterráneas construido en el siglo I a.C. a 5 metros de profundidad. Probablemente los cimientos de un mercado o almacén –horreum significa almacén en latín–, con temperatura constante todo el año. Al estar bajo tierra no destaca en el paseo por Narbona, aunque con la creación de Narbo Via también se trata de poner en valor –ya hemos comentado que hay una entrada conjunta–.
No han llegado a nuestros días, pero hay identificados varios edificios romanos en el casco histórico de Narbona: el anfiteatro, el capitolio y el santuario provincial, además de la necrópolis de la orilla del canal de la Robine.


En los alrededores está el sitio de Clos de la Lombarde, con sus domus, y Amphoralis. ¿Amphoralis? Sí, en Saliéles-d’Aude –a 20 minutos en coche de Narbona–, están los restos de un antiguo taller de producción de ánforas galas.


Narbona ha honrado su pasado romano con el museo Narbo Via. Narbo Martius vuelve a la vida dos mil años después en un edificio del siglo XXI.
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