El museo de la cerveza de Bruselas: Belgian Beer World
Pocos sitios puede haber más adecuados que la capital belga para albergar un museo de la cerveza: al fin y al cabo, la cultura cervecera belga está incluida en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. El museo de la cerveza de Bruselas, Belgian Beer World, hace honor al pasado y presente cervecero del país en pleno centro de la ciudad: está nada menos que en el antiguo Palacio de la Bolsa. Visitar el edificio y el museo es un dos en uno. Pero aún hay más, en los bajos del palacio hay unas excavaciones arqueológicas en donde presentar tus respetos al mismísimo Gambrinus, Bruxella 1238.

Incluso para unos nada amantes de la birra como nosotros, visitar el Belgian Beer World fue toda una experiencia. Curiosidades –históricas, de fabricación, de tipos de cerveza…–, vasos y botellas –cada marca tiene los suyos propios–, juegos y un fantástico mirador en la azotea. Azotea en la que también podrás, si a ti te gusta, hacer una cata y probar cuantas cervezas quieras en el bar del museo.
Prepárate para descubrir todo sobre la cerveza en general y sobre la belga en particular. Casi podríamos decir que, cuando salgas del museo de la cerveza de Bruselas, serás capaz de responder a cualquier duda cervecera de tus amigos.
El museo de la cerveza de Bruselas en el Palacio de la Bolsa
El museo de la cerveza de Bruselas, inaugurado en septiembre de 2023, es el centro interactivo dedicado a la cerveza más grande del mundo. Así de orgullosos están en Bélgica de uno de sus productos estrella.
¿Sabías que…?
En la Grand-Place encontrarás la Casa de los cerveceros belgas. Allí está, desde 1952, el Belgian Beer Museum, un pequeño museo con objetos históricos relacionados con la cerveza. No te confundas con el nuevo Belgian Beer World en el Palacio de la Bolsa.


Como bien dice uno de los paneles del Belgian Beer World: “Cervezas con mucho lúpulo. Cervezas de baja fermentación. Cervezas con cebada. Cervezas de alta fermentación. Cervezas con menos lúpulo. Cervezas de fermentación mixta. Cervezas de fermentación espontánea. Cervezas con trigo. Cervezas con cilantro. Cervezas marrones. Cervezas rubias. Cervezas fuertes. Cervezas deportivas. Cervezas que experimentan fermentación secundaria en botella. Cervezas dulces. Cervezas ligeras. Cervezas con cuerpo. Cervezas frutales. Cervezas ácidas. En ningún otro lugar hay tantas cervezas como aquí.”. Lo dejan claro desde el principio, estás entrando en el mundo de la cerveza belga.
El Palacio de la Bolsa de Bruselas
El Palacio de la Bolsa de Bruselas se construyó a mediados-finales del siglo XIX. De estilo neoclásico, diseñado por Léon-Pierre Suys, aquí operó el mercado de valores hasta 1996. Es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad: es el lugar en el que se protesta, se celebra, se organizan conciertos… y ahora se habla de cerveza.


¿Sabías que…?
En el momento de levantar la bolsa de valores, la ciudad estaba cruzada por el río Senne. A orillas del río se levantaban muchas cervecerías –durante los siglos XVIII y XIX había docenas en el centro de Bruselas–. Además de construir el edificio, también se cubrió el curso del río. Esa obra implicó la demolición de más de mil edificios, entre ellos, doce cervecerías de tipo lambic.
Por supuesto, antes del Palacio de la Bolsa la zona no era un solar. Pero eso te lo contamos más adelante, porque lo descubrimos en sus sótanos, en Bruxella 1238.
La Belgian Beer World Experience: qué te vas a encontrar
Todo lo que alguna vez te hayas preguntado sobre la cerveza –belga y en general– está respondido en la Belgian Beer World Experience. Desde el proceso de fabricación hasta los distintos tipos de lúpulos o ingredientes que pueden usarse para hacer cerveza belga.


Hasta ahí, poca diferencia frente a un museo de la cerveza clásico, más allá de que las pantallas y la musealización son completamente nuevas. Pero hay más: cientos de curiosidades que nos dejaron con la boca abierta.
¿Sabías que la imagen clásica de las brujas europeas proviene de las cerveceras belgas? Sí, eran mujeres las que se encargaban de la fabricación hasta que los monjes se llevaron la profesión al interior de los monasterios. Colocaban una escoba en la ventana para “avisar” de que tenían cerveza fresca, tenían un gato para que los ratones no se comieran el grano, llevaban un sombrero de punta como distintivo y usaban un gran caldero para hervir las hierbas. ¿Te suena?


¿Que el mismo San Benito dio permiso oficial a sus hermanos, los benedictinos, para elaborar cerveza en el año 895? ¿Que la levadura belga es una de las más antiguas que se conocen y se usa desde finales del siglo XVI? ¿O que en Bélgica solo se pueden usar conos de lúpulo hembra para elaborar cerveza?
Incluso tendrás la oportunidad de demostrar todo lo que has aprendido con juegos de trivial. Un par de novedades más de la Belgian Beer World Experience relacionadas con las nuevas tecnologías. A partir de tus gustos –rellenas un cuestionario en una tablet–, te recomiendan la birra que más se ajusta a ti entre las 150 disponibles para la cata. Y, con un grifo virtual, puedes aprender a tirar la cerveza belga perfecta.
La terraza del museo de la cerveza de Bruselas
En la azotea del Palacio de la Bolsa, en un fantástico mirador de la ciudad, está The Beerlab. El bar del museo de la cerveza de Bruselas, que abre todos los días hasta las 22 h.


Es la última parada de la Belgian Beer World Experience, pero también se puede acceder a él sin visitar el museo: hay un ascensor en el hall del Palacio de la Bolsa que te lleva directo a la última planta.
Tanto si te quieres tomar una cerveza belga con vistas como si no, no dejes de subir a este mirador de Bruselas.
Bruxella 1238: las excavaciones arqueológicas
Entre 1227 y 1231, los monjes franciscanos levantaron un convento a orillas del Senne –a medio camino de la Grand-Place y el puerto–. El monasterio fue creciendo a lo largo de los siglos llegando a ocupar las dos orillas del río. Era tanto su poder que, pese a resultar gravemente dañado por los bombardeos de Bruselas del 13 al 15 de agosto de 1695 por parte de las tropas de Luis XIV de Francia, fue reconstruido antes de acabar el siglo.


Para finales del XVIII, el convento ocupaba una superficie de una hectárea y, además de la iglesia, el claustro y el resto de dependencias de los monjes, contaba con una sala de estar, una sala de calderas, una escuela, una cervecería, una posada, una enfermería, un lavadero… Por cierto, para esa época, los monjes hacían de bomberos en Bruselas y tenían equipos contra incendios en el convento.
Tras la Revolución Francesa, en 1796, la comunidad fue disuelta y, poco después, se destruyó el convento. En 1800 se inauguró el Mercado de la Mantequilla en el mismo lugar. Se mantuvo en su lugar hasta 1867, cuando se desmanteló para construir el edificio de la bolsa.
Toda esta historia, con paredes, ladrillos y restos de la iglesia se encuentra bajo el actual edificio del Palacio de la Bolsa en lo que se llama Bruxella 1238 –la primera referencia conocida a los franciscanos en Bruselas data de 1238–.
Jan Primus Gambrinus, el duque Juan I de Brabante
En las excavaciones de Bruxella 1238 también se descubrió un cementerio junto al convento franciscano. Se estima que se realizaron unos 10.000 entierros y servicios funerarios. Entre las tumbas, en el centro del coro de la iglesia, se encontró la de Jan Primus, el duque Juan I de Brabante, conocido mundialmente como Gambrinus, “rey de la cerveza”.


La leyenda cuenta que Jan Primus, además del primer duque que vivió en Bruselas, era un productor de cerveza. Por eso, tras vencer en Worringen, organizó una fiesta para sus soldados en el mismo campo de batalla en la que no paró de correr la birra. Es más, se dice que se dirigió a sus tropas subido a un barril.
La tumba de Juan I también ha tenido una historia intensa. Remodelada en el siglo XIV, destruida por los rebeldes protestantes en 1583, restaurada en la década de 1620 y dañada, como todo el convento, durante el bombardeo de 1695. Desaparecida tras el desmantelamiento, fue descubierta durante las excavaciones arqueológicas de 1988.
Reservas, horarios y precios del museo de la cerveza de Bruselas
El Belgian Beer World está, como ya hemos mencionado unas cuantas veces, en el edificio del Palacio de la Bolsa. Y, ¿dónde está el Palacio de la Bolsa? En el boulevard Anspach, 80, a menos de cinco minutos andando de la Grand-Place. En pleno centro, ¿no te parece?


El museo de la cerveza de Bruselas abre todos los días desde las 10:30 hasta las 19:30 de domingo a jueves, y hasta las 20:30 viernes y sábados. Ten en cuenta que el último acceso al museo es una hora antes del cierre.
El precio de la entrada es de 21,50 € e incluye cata. Hay descuentos para mayores de 60 años, estudiantes y menores –los niños de menos de 3 años no pagan–. La entrada está incluida en la Brussels Card.


Una excavación arqueológica, la tumba de Gambrinus, el centro interactivo dedicado a la cerveza más grande del mundo, un mirador en la terraza… ¿necesitas más razones para visitar el museo de la cerveza de Bruselas? El Belgian Beer World te va a encantar aunque no seas un amante de la birra, como nosotros.
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